lunes, 22 de agosto de 2011

La reforma digital. Por Esteban Magnani



(Fuente: Página 12) La tecnología expande el horizonte de lo posible y, por lo tanto, fuerza discusiones éticas que antes ni se imaginaban. En los ‘80, por ejemplo, uno de los campos que se abrían imponiendo debates nuevos lo daba la fecundación in vitro y la posibilidad de implantar óvulos en otro útero, lo que obligaba a plantear cuestiones tan básicas como los cánones aceptados de “familia” (niños con dos madres, por ejemplo). Con el tiempo, las prácticas (y el deseo de procrear como fuera) relegaron los debates a un segundo plano. De alguna manera es lo que está ocurriendo con otro tipo de paternidad, la intelectual, que viene ocupando el centro de la escena gracias al nuevo corrimiento de lo posible que ha generado la digitalización de la información. Pero el potencial de Internet se contradice con una lógica de negocios que se agrieta y se apoya en la propiedad privada como axioma que justifica todo lo demás. Pero empecemos por el principio de un nuevo capítulo en esta lucha. NOTA COMPLETA